A las ocho y media de la mañana se abren las puertas de la parroquia Nuestra Señora de Gracia de La Torre. Hasta bien pasadas las nueve de la noche no vuelven a cerrar. No hay hora valle. La nave central del templo es un trasiego de vecinos y voluntarios que se entremezclan para repartir y recoger lo mismo agua, pañales o utensilios de limpieza para la casa. Esta iglesia valenciana se ha convertido en el gran almacén de distribución de la solidaridad dentro del epicentro de la DANA. Mano a mano con el Ayuntamiento y Protección Civil, su párroco, Salvador Pastor, supervisa a un equipo de más de doscientos voluntarios.
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