Darwin Rivas es voluntario en la organización Corazón Naranja, que atiende a los migrantes que llegan al CATE de San Andrés.

En lo que llevamos de año han descendido en un 50% las llegadas de migrantes a las costas canarias respecto al dato del año pasado, según los últimos datos del Ministerio del Interior. Son 12.156 en total hasta el 31 de agosto. Sin embargo, no hay que bajar la guardia. Vienen las calmas del Atlántico y se espera otro repunte migratorio. Sin ir más lejos, este pasado fin de semana veíamos el rescate en El Hierro de un cayuco con 199 personas. Según datos de la ONG Caminando Fronteras, en 2024 fueron 9.757 los fallecidos en el Atlántico.

Darwin Rivas es párroco en La Restinga, el Pinar, S. Andrés e Isora y nos cuenta el testimonio que recoge a pie de cayuco de algunos de los migrantes que llegan a la costa, donde la vida de una persona apenas vale nada.  «Conocemos muchas historias dolorosas de gente que muere, que muere allí, que es tirada al mar. Y bueno, porque la embarcación da para lo que da. Una embarcación con 200 personas, con 180 personas, en la que sucede lo que sucede, suceden muchos intereses también, las mismas condiciones del mar, lo que dictan las mismas normas no escritas dentro de la patera, pues dictamina la vida de estas personas».

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