Solo una mejor comprensión de los conflictos y la falta de oportunidades de la que huyen los migrantes nos permitirá gestionar con cabeza el reto migratorio.
Canarias vive hoy circunstancias excepcionales. Prácticamente a diario asistimos a la llegada a nuestras costas de decenas de jóvenes africanos que se han atrevido a imaginar un futuro diferente. Detrás de ellos dejan países donde no van a tener las mismas oportunidades que nosotros podemos ofrecerles. Vienen porque han perdido la fe en el mañana, porque saben que no prosperarán, que solo unos pocos lo harán. El camino está lleno de peligros y miles han muerto en el intento. Pero les empuja el motor más poderoso que haya existido jamás. Los sueños.