Hay seres in-humanos en todos los tiempos que se creen con derecho a tratar a otros como no-personas, como animales cosificados. El mal-trato tiene mil formas: laboral, econónico, político, familiar, sexual, sanitario, alimentario. Muchos «chupando la sangre» a otros. Muchísimos escandalizados y en lucha contra esta plaga. Para un creyente en Jesús esta lucha se radicaliza: Todo ser humano es hijo de Dios. «Lo que hagan a ellos a Mi me lo hicieron…»

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