La Pastoral Penitenciaria pone en el centro al hombre y su dignidad. En un mundo que muchas veces no quiere ver la realidad de las personas privadas de libertad, esta misión de la Iglesia se esfuerza por mirar más allá de los muros de las cárceles y reconocer la dignidad de cada ser humano. Porque detrás de cada historia hay una persona que, animada por el cariño y siempre desde la libertad, puede caminar con esperanza hacia un futuro nuevo y mejor.

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