Cuando se cumple un año de la erupción del volcán de la Isla de La Palma, las personas damnificadas intentan recuperar sus casas, sus medios de vida y sus ilusiones. “No es nada fácil –admite Melania Martín Acosta, coordinadora del Proyecto Emergencia La Palma de Cáritas Diocesana de Tenerife–. Estamos empezando el camino de la recuperación, y queda mucho por hacer”.
Una isla dañada
El daño causado a la isla por el volcán de su querida Cumbre Vieja ha sido demasiado grande: casi 3.000 edificaciones destruidas o dañadas gravemente, 370 hectáreas arrasadas (plataneros, viñedos y cultivos de aguacates), y 73 kilómetros de carreteras y 11 kilómetros de calles sepultados por la lava. Además, se han perdido muchos puestos de trabajo mientras las ayudas prometidas llegan a cuentagotas.