La Iglesia, como parte fundamental de la sociedad, no es ajena a las desigualdades que se producen. Y con esa premisa, desde distintos estamentos eclesiales se han ido sucediendo distintos pronunciamientos apoyando las protestas, no solo en la capital, sino en muchas otras ciudades de España.

Grito desesperado”

Una de las más sonadas es la del obispo de Zamora,Fernando Valera, quien publicó una carta reivindicando que “la Iglesia quiere elevar su voz a favor de quienes trabajan incansablemente para alimentar a nuestras comunidades”.

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