Que no se trata de la ‘rubia de verano’ (gaseosa y vino tinto), ni de la paella playera o el bocata del turista. Llega el tiempo de verano, cuando cambia la actividad, cuando las ciudades se vacían un poco y se llenan las costas. Cuando las vacaciones (al menos ahora son en España) imponen un ritmo más tranquilo. También este tiempo puede tener sus acentos en la relación con Dios y los otros. Ofrecemos en nuestra ‘carta’ una degustación muy interesante.

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