Universidad Pontificia de Comillas
La Iglesia en España ha ido perdiendo espacio público y presencia en la configuración de la opinión pública. La conciencia de que eso esté sucediendo tarda en llegar; por eso, cuando llega, los procesos suelen estar ya muy avanzados y aún son más difíciles de afrontar. Cuando se pierde terreno, aunque siga habiendo mucha gente que desea escuchar las voces católicas autorizadas, estas no tienen fácil comparecer o, si lo hacen, tienen muchas probabilidades de no encontrar el modo adecuado. Nuestros pastores dicen cosas valiosas sobre la mayor parte de los temas importantes, pero muy poca gente llega a conocerlas. Aunque bien sé que no es así, parece que estén al margen de los debates sobre educación, eutanasia, violencia, pobreza, migración, etc., como recluidos en sus aposentos sin hacer ruido para evitar linchamientos. Los que sí saben cómo hacer ruido son precisamente los que quieren reducirlos al silencio público.