El trabajo dignifica a la persona. Por eso, la Iglesia ofrece, a través de innumerables entidades, programas de inclusión laboral. Para personas en situación de vulnerabilidad, de estos programas depende tener una segunda oportunidad. Pero la Iglesia también se mueve por la dignidad en el mundo laboral, porque cuidar el trabajo es cuidar a las personas.

En la «La Iglesia en 12 semanas», la inclusión laboral.

El trabajo, una necesidad vital

Techo, tierra, trabajo. En estas palabras están recogidos los elementos básicos para desarrollar la dignidad humana. Uno de ellos, el trabajo, presenta en nuestro contexto dificultades graves por la situación económica que atraviesan muchas personas.

El papa Francisco nos recuerda que para que la persona pueda desarrollarse en su integridad debe tener un trabajo, con un salario digno, que le permita vivir en sociedad y crear una familia cuidando y atendiendo sus necesidades.

El trabajo es una necesidad vital, no solo para vivir con dignidad, sino para desarrollar la propia humanidad en su plenitud.

Educar, formar, y acompañar son los pasos a seguir. Ya en ese proceso formativo, muchas personas recuperan la dignidad, la capacidad de relacionarse, y de plantearse objetivos vitales grandes.