Mc 5,21-43. La fe no requiere de grandes hitos ni hazañas, a veces un pequeño gesto de fe como una caricia, una mirada, un abrazo puede significar mucho más para una persona que cualquier palabra que podamos decirle. Estar cercanos y acompañar con amor a las personas que tenemos a nuestro alrededor es lo mejor que podemos hacer, siguiendo el ejemplo de Jesús. Él cuenta con nosotros para construir una nueva humanidad en la que nadie quede fuera. Y tú, ¿qué estás dispuesto a hacer?