JESÚS dice: «Donde está tu tesoro allí estará tu corazón» y «No pueden servir a Dios y al Dinero» ¿Porqué? Porque quien hace del dinero su dios terminará abusando de las personas. Porque el acumular, el poseer, el acaparar cada vez más, hará que mire a los demás como mercancía. Una economía hecha para el lucro acaba creando brechas entre los humanos, matando la fraternidad.

Pero esta no es la única forma de organizar la economía y el trabajo. El objetivo ha de ser el bien común, el crear cauces desde la política, el sindicalismo, los sistemas económicos, desde el cambio de nuestros corazones…para que todos disfruten de lo necesario para su familia, sus necesidades, su vivienda, su educación, su sistema sanitario, etc. Un mundo donde la dignidad e igualdad de todos cree la FRATERNIDAD.

El Papa Francisco tiene una Carta Encíclica espléndida sobre cómo aplicar el espíritu cristiano al bienestar de todo y superar las injusticias de nuestro mundo: La Fratelli tutti (Todos Hermanos) que debemos conocer.

Hay muchas personas trabajando por el compartir los bienes que Dios dió para todos entre todos.

Hay que apoyarlos con nuestra generosidad. Y trabajar juntos.

Por ejemplo Manos Unidas, Cáritas, Médicos sin Fronteras y tantos otros.

Les adjuntamos un texto de un colaborador del Papa sobre esta cuestión.

 

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