«Ya coman, ya beban, ya hagan cualquier cosa, háganlo por la gloria de Dios». Esto dice el Apóstol Pablo. Un discípulo de Jesús, puede y debe recibir inspiración para, desde lo sencillo a lo difícil, trabajar según el estilo de Jesús y su amor al ser humano. Una economía que haga vivir mejor, unas ciudades o pueblos donde se pueda disfrutar de los espacios verdes, una naturaleza cuidada, una obra de arte y mil cosas más puede ser un reflejo de la Belleza Total…

Hay un organismo de la Santa Sede que presta una atención especial a estas cuestiones en una actitud de diálogo con todos: El Dicasterio para la Cultura y la Educación. 

«Es una presencia discreta pero incisiva. Pensemos, por ejemplo, en lo que significa el pabellón de la Santa Sede dentro de una Expo, como la de Milán en 2015 o la de horticultura en Pekín en 2019, o ahora en Dubái: el pabellón de la Santa Sede siempre ha sido uno de los más visitados, a pesar de su pequeño tamaño y de que no se distribuyan gadgets o productos típicos. Lo mismo puede decirse de los pabellones de la Santa Sede en la Bienal de Venecia, tanto de Arte como de Arquitectura, con un resultado extraordinariamente eficaz, incluso a nivel popular, como fue el caso de las diez capillas de famosos arquitectos de diferentes naciones, estilos y credos, en la isla de San Jorge. La investigación llevada a cabo en el campo de la tecnología, la ciencia y la cultura digital es también de gran impacto. Por tanto, incluso en entornos muy secularizados es posible abrir una ventana a lo trascendente a través del arte, la ciencia y la reflexión».

Este artículo te puede interesar. Clica aquí