Introducción
Frente al proceso de envejecimiento de la población que viven muchos países del mundo ¿podemos nosotros, esta aplastante mayoría de adultos, comprender el universo mental, las expectativas, los problemas de esta minoría de jóvenes, que vive las contradicciones e incertidumbres de un sistema que, considerado en su conjunto, ni siquiera existía cuando nosotros, los ancianos, teníamos su edad? Suena extraño, pero nuestra juventud era tan diferente de la suya. Sus fragilidades no son sólo las nuestras: son más, y diferentes; sus perspectivas son más tristes que las nuestras, porque nosotros vivimos nuestra madurez durante los años ochenta y noventa, en el hedonismo del que se hablaba y en un mundo que era más fácilmente inteligible, menos complicado; su mundo interior y exterior es sólo parcialmente comprensible desde nuestra propia experiencia.
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