Jn 10, 11-18. La rutina se apodera de tu vida, te acomodas, y enseguida nos vamos a lo malos hábitos, descansar poco, comer rápido, estar a tu bola… Nos olvidamos muy pronto de lo adquirido e inculcado de jóvenes, cuando se nos dedicaba tiempo de calidad… solo necesitamos algún recuerdo para volver a nuestros orígenes, a lo que nos enseñaron con tanto amor y respeto… Si no nos paramos es imposible que volvamos a descubrir la vida que hay en mí, siendo consciente de lo que he recibido y recibo de otras personas. Volvamos al tesoro de la vida. Retoma proyectos e ilusiones.