Mc 1,21b-28. A veces la maldad se presenta como algo minúsculo que se va extendiendo y lo invade todo, incluso dentro de nosotros. Todos nos dejamos llevar alguna vez por malos sentimientos y actitudes como la envidia, la pereza, la rabia… pero seguir a Jesús es aprender a sacarnos eso de dentro y ayudar a otros a hacer lo mismo. Eso implica voluntad, fe y esfuerzo. A partir del Evangelio de este domingo te proponemos para la reflexión estas preguntas: ¿Qué males has dejado últimamente que habiten en ti y quieres sacar? ¿Qué tienes tú que ver con Jesús Nazareno? Puedes acabar expresando en forma de oración aquello que quieras decirle al Padre/Madre Dios: una petición, una acción de gracias, una petición de perdón…