En su mensaje para la Cuaresma de este año, el Santo Padre ha elegido el Evangelio de la Transfiguración para invitarnos a una experiencia cuaresmal de ascesis en la que estamos llamados a «escalar una alta montaña» junto con Jesús. Como los discípulos que fueron conducidos por el Maestro al monte Tabor, no estaremos solos en este viaje cuesta arriba, sino en compañía de nuestros hermanos y hermanas. Por eso, nos recuerda el Papa Francisco, nuestro camino cuaresmal es un camino sinodal. Tras un camino que «requiere esfuerzo, sacrificio y concentración», llegaremos a la meta, donde «el panorama que se abre al final sorprende y recompensa por su maravilla».
El Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral desea relanzar, semana tras semana, los contenidos de este mensaje, con el fin de ofrecer a las Iglesias de todo el mundo, de manera práctica, una ayuda para vivir su propia Transfiguración. Siguiendo la inspiración alegórica ofrecida por el Santo Padre de la ascesis cuaresmal como una excursión por la montaña, se propone emprender un camino de reflexión cuaresmal que, de etapa en etapa, nos acompañe hasta la cima de la montaña y nos ayude a «comprender mejor la voluntad de Dios y nuestra misión al servicio de su Reino».