Quizá sólo queremos llegar a «ir tirando», a ir «pasado el tiempo», a vivir en la mediocridad y no en la hondura. ¿Queremos ser buenos como el Padre Dios? ¿Lo fácil o lo auténtico? ¿Lo que se evapora o lo que permanece?

El evangelio de este domingo nos hace la pregunta, directamente.

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