La celebración de esta Jornada nos muestra que «es
hermoso ver a Jesús insertado en la red de afectos
familiares, naciendo y creciendo en el abrazo y la
preocupación de los suyos. Esto es importante también
para nosotros: venimos de una historia entretejida de
lazos de amor y la persona que somos hoy nace, no
tanto de los bienes materiales que hemos gozado, sino
del amor que hemos recibido, del amor en el seno de la
familia. Puede que no hayamos nacido en una familia
excepcional y sin problemas, pero es nuestra historia
—cada uno debe pensar: es mi historia—, son nuestras
raíces: ¡si las cortamos, la vida se seca! Dios no nos creó
para ser caballeros solitarios, sino para caminar juntos.
Démosle las gracias y recemos por nuestras familias».
Papa Francisco, Ángelus (26.XII.2021)